Pollo en salsa

El pollo en salsa siempre triunfa. Es una carne que le gusta a todo el mundo, y más si tiene una salsa deliciosa que lo acompañe.

Esta receta se puede hacer mucho más rápido en una olla GM, si todavía no tienes la tuya, aquí tienes un artículo muy detallado de cuales son sus funciones y características.

Una receta fácil de pollo en salsa

Pero si quieres hacerlo de la manera tradicional, aquí os dejos el procedimiento que debes seguir.

Ingredientes

  • Medio pollo de tamaño pequeño por persona
  • 4 zanahorias
  • 2 cebollas
  • 1 tomate
  • 1 kilo de huesos de ternera
  • 2 puerros
  • 2 dientes de ajo
  • 1 vaso de vino blanco
  • 4 cucharadas de aceite de oliva
  • un atillo con varias hierbas aromáticas (tomillo, orégano, laurel, albahaca, etc.)
  • Sal, al gusto

Cómo hacer el plato

Es recomendable tener preparado el fondo de carne antes de elaborar la receta. Se puede hacer el día antes, por ejemplo.

Para elaborarlo, asamos los huesos en el horno. Simplemente hay que meterlos en el horno en un recipiente para que suelten la grasa y cojan color.

A continuación, los troceamos lo máximo que podamos, y los ponemos en una olla con 2 zanahorias picadas, 1 puerro (la parte blanca) picado, 1 cebolla picada y los ajos también picados. Hacemos un atillo con varias hierbas aromáticas y lo introducimos a la olla también. Lo cubrimos con agua fría y dejamos que cueza todo durante 2 horas mínimo.

Al principio de la cocción, saldrá espuma de los huesos, por lo que tendremos que quitarla. Y luego, debemos vigilar que no se quede seco, pues habrá que añadir más agua en varias ocasiones.

Una vez que el caldo se haya reducido, lo colamos por un colador fino y lo reservamos. Si no lo vamos a utilizar en el momento, este caldo se puede meter en el frigorífico. Si se enfría, se formará una capa de grasa en la parte superior que podremos quitar con facilidad.

Para cocinar el pollo, calentamos 4 cucharadas de aceite de oliva en una sartén y añadimos la cebolla picada, la zanahoria picada, el tomate en trozos y la parte blanca del puerro troceado.

Dejamos que se sofría todo junto y luego ponemos el pollo limpio en trozos encima. Lo salpimentamos y vamos dándole la vuelta hasta que se haya dorado por la superficie.

Vertemos el vino blanco y dejamos que continúen con la cocción. Después, vertemos el caldo de carne que habíamos reservado (si está solidificado lo calentaremos previamente) encima del pollo, y dejamos que se cocine todo junto hasta que el pollo esté tierno y haya cogido el sabor del caldo.

Si la salsa ha quedado muy líquida, podemos añadir un poco de harina para espesarla, o dejarla que se reduzca todavía más.

Probamos la salsa y rectificamos la sal si es necesario. Lo servimos todo junto con una guarnición de patatas fritas o arroz cocido.